Hoy comenzamos tercer
grado y pre kínder en esta casa. Que
aventura ha sido tenerlos con nosotros todo el tiempo. Pero les confieso algo? Todos los años, o mejor dicho todos los días del
año escolar me pregunto cosas como: “¿porque nos metimos en estas?” y “este año si los metemos a una escuela”. Gracias Covid por cerrar mi última salida de
esta locura del homeschooling.
Cuando empezamos este
proceso mi mayor temor era “mal educar” a nuestros hijos. No poder capacitarlos
para el “mundo real”, pero hoy comprobamos que el mundo real puede cambiar en
un segundo, y la preparación que creías que era la más importante; en un
segundo puedo valer un centavo.
Necesitas algo más.

Siempre la tuvimos
clara cuando se trataba de la educación de nuestros hijos. Preferíamos darle la
responsabilidad a alguien más porque era lo único y lo mejor que conocíamos. Y
porque honestamente el homeschooling nos parecía un trabajo de locos, pero
aprendimos que no es imposible (pero si de locos). Tomamos la decisión de comenzar en Septiembre
del 2017.
Lloré muchas noches
pensando que no lo lograríamos, que no estábamos capacitados, especialmente yo
que me convertiría en maestra, directora, cocinera, seguridad, educadora física
y más. Creía que el mundo real era más
grande que yo. (Además odio las matemáticas)
Sé que al igual que a mí,
una de tus preocupaciones más grande como mamá o papá es no arruinar a tus
hijos. Todos queremos que nuestros hijos
sobresalgan académicamente, pero de donde aprendimos que si no sobresalimos académicamente
somos unos perdedores? Ese es un tema para otro día. Hoy quiero hablarte de lo único que necesitas
para educar a tus hijos en casa.
Sé que estamos
atravesando tiempos difíciles. Covid ha
cambiado nuestro mundo, nuestro normal, nuestro todo, empezando por lo que más
nos atemoriza, el futuro de nuestros niños.
Por esa razón no he
encontrado las palabras para expresar lo que significa el homeschooling. He hecho varios intentos, varias listas,
tengo varios tips, pero siempre quedo corta.
Siento que cualquiera
puede enseñarle a un niño a leer y a escribir, y si yo lo hice, créanme que
cualquiera pueda. (Empezando por mi nivel de paciencia que es -10)
Pero hay mas, educar en casa es mucho más que
aprender a leer.
Suena muy cliché e
idealista, pero el mundo real nunca será más grande que tu amor. Tu amor por
esa personita mueve montañas, y eso es lo único que necesitas.
El amor te empuja a
ser mejor, a dar lo mejor. El amor no te
deja conformar. El amor es el impulso más
grande que podemos tener, es un motor y eso ya lo tienes.
Sabes cuándo se opaca
el amor? Cuando operamos bajo la comparación.
No sé si les ha pasado pero yo varias veces he sentido que no estoy
haciendo suficiente, sea en mi casa, o en la escuela o como mujer,
especialmente cuando caigo en la comparación.
Por ejemplo, y esto pasa mucho, cuando una mamá me
dice que su hijo puede leer y tiene 3 años (todos los niños son diferentes),
pero el mío tiene 6 y todavía nada, pues ahí me entra el afán. Empiezo a compararme, a comparar a mi hijo,
mi proceso, e inmediatamente pierdo. Es ahí
donde puedo fácilmente tirar el amor por la ventana, y atropellar a mi hijo,
sin tener en cuenta su personalidad, su estilo, su carácter, su proceso y su identidad.
Si eres mamá, llevas educando
tus hijos desde el primer día de nacidos. Le enseñaste a tomar tetero, o a
lactar, lo intentaste una y otra vez. Le ensenaste a comer, a caminar, aunque no hay mucho que enseñar ahí, solo
guiar, cuidar.
Enseñamos modales,
(hasta donde es posible), también corregimos palabras mal dichas, les ensenamos
a vestirse, los colores, a cepillarse, a bañarse, a peinarse, a amarrarse los
zapatos. Has estado ahí en cada momento,
enseñando, guiando, cuidando, tu has sido la mejor maestra.
Pero pero pero, aun así
no me siento capacitada, y está bien! El
miedo es algo con lo que tenemos que coexistir . Te
recuerdo que no necesitas una carrera, ni un salón de estudio, ni un currículo de
$500. Aparte de amor necesitas Wifi, y
una comunidad que te apoye.
Pero aun hay más…
Hay algo que se
aprende en casa, más valioso que el ABC, mas valioso que 1+1, y eso también ya
lo tienes. Tú eres elástica, valiente, fuerte, recursiva, creativa, y tú has
sido y serás la maestra que más influencia tenga en esa personita. Y si tus hijos aprenden esas hermosas
características, te aseguro que estarán listos para el “mundo real”.
Me vi “The Speed Cubers” en Netflix. Un documental de 40 minutos. Este documental debe estar primero en la
lista de este año escolar.
Max, uno de los
protagonistas era incapaz de conectar emocionalmente con los demás a causa de
su autismo, y sus padres lucharon hasta el cansancio para que su hijo lograra
hacerlo. A lo mejor tu hijo no tiene un
diagnóstico como el de Max, pero que eso no te impida luchar para que tus hijos
aprendan a conectar con los demás en el nivel hermoso de la compasión, la
amabilidad, y en el poder del amor y la amistad. (Spoiler alert: tiene un final hermoso).
Eso se aprende en
casa, contigo. Si aprenden esto te aseguro
que estarán listos para el mundo real.
Tendrás los recursos, aprenderás
las técnicas, estilos, le cogerás el “tiro”. Contrataras los tutores si es necesario, tus
hijos aprenderán a leer, el planeta volverá a abrir, y después de haber tomado
este miedoso paso, el mundo real
nunca será igual ni para ti, ni para tus hijos. Habrás conquistado un dragón. El dragón de la
incertidumbre, el dragón de no soy capaz, y una vez más te convertirás en esa
hermosa maestra, más sabia, mas fuerte.
Quería decirte esto
antes de recomendarte el currículo que más me gusta. (Prometo que lo hare), tienes todo lo que
necesitas dentro de ti. Tu amor es suficiente. El amor lo puede todo. El mundo real nunca será más grande que tu amor. Tu
amor por esa personita mueve montañas, y eso es lo único que necesitas.
“Si hablo
en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal
que resuena o un platillo que hace ruido.
Si
tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo
conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el
amor, no soy nada.
Si
reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo
consuman las llamas,[a] pero no tengo amor, nada gano con eso.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es
envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se
comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la
verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo soporta.
-1 Corintios 13:3-4
Con amor,
Nathy