A veces me dan muchas ganas de ser "normal", no sé si me entiendan, pero me encuentro en una etapa de mi vida de mucha confrontación personal. Tengo la mano en la "herida", en la herida de mi alma, y siento como si nunca se fuera a cerrar, quisiera ser un poco mas "normal".
Les cuento que ayer mientras cortaba un pedazo de panela, con todas mis fuerzas tambien me corte un pedazo de dedo. Les mostraría una foto pero no quiero que se desmayen. fue horrible. Después de un dia todavía no me he acercado a la cocina por puro miedo.
He tenido que cuidar esa herida muchísimo, porque es mi herida claro.
He tenido que limpiarla varias veces al día con agua oxigenada, cambiar las curitas, limpiar con Isodine, mil cosas, porque es mi herida!
Y como es mi herida, yo tengo que responsabilizarme de ella. Pero tranquilas tengo la certeza de que va a sanar, y no tendré que limpiarla cuando sea una cicatriz. Por ahora es incomodo, literalmente no puedo usar el dedo, pero se que va a sanar.
Lo mismo pasa con las heridas del alma. En este momento también tengo una herida abierta en mi alma, y la pregunta que mas me he hecho, y (me han hecho muchas personas) es: ¿Sera que esta herida va a sanar algún día?
Si te has hecho alguna vez esa pregunta, es una muy buena señal de que vas por buen camino.
Ninguna transformación es posible sin la aceptación previa de la situación.
Si te duele, es porque la has aceptado. Significa que estas transformando, estas en marcha a la curación.
Cuando no aceptamos o no conocemos nuestras heridas (o negamos nuestras heridas), estas quedan guardadas en nuestra alma, pero sin oportunidad de cicatrizar. Sacarlas a la luz para sanarlas es de valientes (pero a veces no vemos la necesidad de sanar).
Entonces cargamos con este equipaje emocional, que se vuelve pesado y hace que nos estanquemos, no solamente emocional pero físicamente también.
Estamos conscientes de dónde queremos poner nuestra vida, pero se nos dificulta porque tenemos tantos asuntos "no resueltos".
El viaje de la sanidad es como un juego de Mario Bros, (el de antes, el que llamaban Nintendo).
Tenías que atravesar muchos obstáculos, monstruos peludos, balas gigantes antes de avanzar al proximo nivel.
Pero si no querías atravesar todo eso, pues no jugabas y listo!
En la vida real pasa igual, si no quieres enfrentar tus monstruos no lo tienes que hacer. Es mas podrías vivir el resto de tu vida sin hacerlo, y podrías, en tus propias fuerzas intentar coronar, pero la verdad es que sera mucho más difícil vivir la vida. (Sanar siempre será opcional).
La verdad es que si quieres sanar tendrás que enfrentarme a la compasión, a la misericordia, al perdón, a la humildad, a dejar mi orgullo a un lado, y al ego le aterra esa idea.
El Ego!
El papel del ego es protegerte de sentir todo ese dolor e incomodidad. Con tal de no atravesarlo te hará creer que todo esta bien. El ego necesita hacer a un lado situaciones desagradables, y lo hace muy bien.
En otras palabras el ego acepta una experiencia, sin necesidad de sanar. Una experiencia tal como: "mi padre me abandono", sin atravesar el doloroso proceso de sentir y sanar.
Con mi experiencia personal con mi papá, he necesitado aceptar mi dolor, perdonar, perdonarme por sentir tanta rabia, misericordia por lo que él sufre, misericordia por lo que yo sufro. Fácil? jamas! me ha tomado años.
Poder sanar requiere que yo repetidamente me exponga al dolor, compasión, perdón, amor. Y me exponga a la Luz Verdadera y renuncie a mi oscuridad.
Y que dice el ego? "no pues qué plan tan chevere! no gracias"
¿Porque?
Porque cuando vives en tu ego tendrás dificultad para vivir el presente,
- dificultad para aceptarte a ti misma y a los demás.
- Al ego le encanta lo complicado
- le dificulta adaptarse al cambio
- no quiere aprender, no le gustan las experiencias nuevas. y es tenso!
Otro feo detalle del ego es que cada vez que se siente herido le encanta hacerte creer que alguien mas es culpable de tu dolor. y la verdad es que de mi cortada solo yo soy responsable!
Mi herida emocional es mía, no de mi esposo, no de mi mamá, ni de mi papá, pero mía! Y nadie más es responsable de ella.
¿Entonces qué pasa cuándo decido por fin dejar mi ego amarrado en una silla de bebe (ojalá fuera así de fácil, trabajar el ego es mucho más complicado), y embarcar en este viaje de sanidad interior?
Pues ahi ocurre el verdadero crecimiento y desarrollo personal. y prepárate para poner tu mano en la herida, pero ten la certeza de que vas a sanar.
Cree que en algún momento tendrás una cicatriz, y te sentirás orgullosa de ella, pues cada una tiene una lección, y cada una es hermosa. Cada una muestra por dónde has pasado y qué tan fuerte eres por haber salido de ahí.
Fuerza. Vamos por buen camino. Ademas, nadie es normal de cerca!